Créditos de fotografía: Jeffrey Wegrzyn

Llevar una vida sencilla es una alternativa saludable y revolucionaria para dejar de lado las demandas inalcanzables que exige el sistema capitalista y alejarse del estrés (o, al menos, empezar a disminuirlo). Sin embargo, la transición hacia ella puede resultarnos difícil, sin saber por dónde o cómo empezar a incorporar nuevos hábitos.

Es normal, a todos nos ha pasado! No te preocupes. Los cambios cuestan, particularmente los que son muy radicales. Por eso, hoy quiero brindarte algunos tips que seguramente te ayudarán a no volverte loc@ en el intento! La clave es entender que no se pueden adquirir 15 nuevos hábitos juntos; para lograr buenos resultados, hay que ir paso a paso, empezando por algunos y simples, de modo que tras repetirlos, se vuelvan un hábito por sí solos.

El proceso no solo se enfoca en los objetos, sino sobre todo, en tu interior

Así que hoy vamos con estas ideas, para que empieces de a poquito no solo a modificar aspectos materiales o exteriores, sino también, a hacer un trabajo de introspección. Ver cómo está tu vida, cómo te sentís, si tenés el tiempo suficiente para las cosas que te gustan, si sentís estrés o estás relajad@, te ayudará a entender dónde estás parad@ y sobre qué cosas tenés que comenzar a trabajar para vivir simple.

Llevar una vida sencilla no quiere decir únicamente despojarse de objetos o posesiones innecesarias, sino sobre todo, de poder focalizar, estar presente, sentirse saludable, no hacer mil cosas al mismo tiempo o tener miles de preocupaciones que ni siquiera podrás resolver ahora. En resumen, es sentir la libertad de poder elegir lo que te hace bien.

vida sencilla

Créditos de fotografía: Natalia Figueredo

El minimalismo nos invita a hacer un proceso muy interno para reencontrarnos con nostr@s mism@s, analizar cómo nos sentimos, qué queremos cambiar, si somos o no felices, para construir una vida genuina, con propósito y basada en la simplicidad, tanto de los objetos como de nuestra mente.

El paso a paso para acercarte a una vida sencilla y minimalista

Comenzá por algo simple

Chequeá la mochila o cartera que utilizás cotidianamente. ¿En qué estado se encuentra?, ¿te emana felicidad, te representa? Por otro lado, observá que hay dentro de ella. ¿Acumulaste papeles, notas u objetos que no usás?, ¿podrías simplificarla para dejar dentro solo que usás día a día?

¿Cómo están los cajones de tu habitación?

En este caso, no me refiero a aquellos donde guardamos nuestra ropa interior, sino a los que tenemos en alguna cómoda o mesita de luz, y que suelen contener muchos papeles (por ejemplo, de cuentas que pagamos), cables, pen drives y cargadores viejos, entre otras cosas. Dales una ojeadita y, para comenzar, la primera semana dejá ir los cables rotos y los cargadores que no pertenecen a tu celu actual.

Ya la segunda semana, enfócate en aquellos papeles que ya no necesitas conservar.
Recomiendo llevar todo esto al punto de reciclaje de tu ciudad o pueblo! No los tires así en el cesto común dado que  se pueden hacer cosas geniales con ellos 🙂

Tirá los shampoos, cremas y protectores viejos

Es muy común acumular en el baño cremas vencidas, shampoos a medio terminar (que seguramente están fuera de fecha), protectores solares caducados y otro tipo de líquidos también. Dedicate un día a este tipo de objetos y soltá todo lo que esté pasado o que no vayas a utilizar más. Vamos que una vida sencilla es posible!

¿Cómo está tu armario?

No te sugiero que comiences de una a toda máquina, haciendo un cambio rotundo y brusco en tu clóset; lo importante es ir haciendo un proceso interno y consciente. Por ese motivo, te sugiero que comiences por darle un vistazo a tus remeras y pantalones solamente. ¿Hay algo de todo eso que no uses?
Proponete escoger 1 prenda de cada tipo que no utilices por semana y donala. Repetí este proceso durante 4 semanas. No importa que sea poquito lo que dones, todo ayuda!

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Créditos de fotografía: Shanna Camilleri
Chequeá los cubiertos, paños de cocina y vasos (soloesto, no más)

¿Hay algún cubierto roto, vaso o paño del que puedas deshacerte para conservar solo aquellos en buen estado?, ¿tenés una cantidad representativa en relación a la cantidad de personas que viven en tu casa y que te visitan periódicamente, o acumulaste muchos elementos que no estás utilizando?

Simplificá la cantidad de libros y Cds

Es muy común que dentro de nuestras posesiones, se encuentren una infinita cantidad de libros, apuntes de la facu o CDs/DVDs que ya ni siquiera leemos o vemos, pero como son parte de nuestra vida, simplemente están allí, sin que los registremos.

Continuando con un proceso paso a paso, podés dedicarte otra tarde para proponerte soltar: 4 ó 5 libros (o fotocopias de la facultad) y 4 CDs o DVDs. Para empezar, es un muy buen número! 8 objetos menos en el living o en tu habitación, más todo lo otro que fuiste eliminando, cuántas cosas soltaste ya? Mínimo 20 seguro!

Y ahora, obsequiate un día para observar cómo está tu vida

Para mí, este punto es el más importante de todos, porque es la base del proceso que lleva a querer y poder poner en práctica una vida sencilla y minimalista. Te sugiero agendarte especialmente este día para dedicarte un lindo rato! Sí, va a ser un momento muy importante, así que es bueno dedicarle un rato especial.

Recomiendo ir a un parque, a algún espacio al aire libre o, de no ser posible, sentirte tranqui en el suelo de tu casa cuando estés sol@, colocarte con la espalda derecha, cerrar los ojos, respirar y exhalar por  nariz unas cuantas veces. Te dejo este video (apto para hombres también, claro! 🙂 en el cual encontrarás una buena explicación de cómo respirar para concentrarte,  liberar emociones y conectarte con vos mism@! Te servirá pararelajarte ahora y practicarla cuando quieras también.

Luego de permanecer así, por lo menos un minuto, preguntate: “¿Estoy haciendo muchas cosas, me siento sobrepasad@?, ¿dispongo del tiempo para dedicarme a mí mism@ y hacer las cosas que me gustan tanto como desearía? De todas esas actividades y responsabilidades que tengo, ¿cuáles son las que realmente me importan?, ¿me estoy aferrando a alguna de ellas por razones genuina o por culpa, miedo o  indecisión?

Y, por sobre todas las cosas, ¿me gusta la vida que estoy llevando, el trabajo que tengo?, ¿qué cambiaría para estar mejor?

Algunos tips finales, pero no menos importantes!

En cualquier caso, ¡recomiendo agendarte cada zona a trabajar para no olvidarte y que te sea más fácil! Por ejemplo, lunes x de julio: simplificar baño y cajón de la mesita de luz; jueves x de julio: minimizar baño y clóset.

Como decía al principio, si recién estás comenzando con tu camino hacia una vida simple, no te apresures, nadie te apura! Si no te sentís preparad@ para trabajar cada una de estas áreas, está genial. Solo enfócate en las que podés, y sin hacer todo en la misma semana. De a poquito, haciendo 4 secciones por semana y repitiendo el proceso varias veces en cada área, vas a ver cómo lo vas viviendo; si sentís más libertad (o no) cuando soltás algo (lo que te motiva a seguir haciéndolo) o, de lo contrario, no te gusta y no querés continuar con el proceso.

Lo importante es registrar cada paso, hacerlo de a poco y de forma sentida, sin sobrepasarte o pasarla mal; no tiene que ser algo forzado, sino genuino y sincero.

¡Vamos que se puede! Te aseguro que disfrutarás mucho del proceso, porque una vida sencilla nos permite reducir el estrés y encontrar nuestro bienestar.

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Con mucho cariño,

Jezabel